La más reciente colección del universo Andrés Otálora está diseñada para una ciudadana del mundo, una viajera y expedicionaria que necesita seguridad y confort que la respalden en sus búsquedas, pero que también exige un vestuario que refleje la diversidad de sus experiencias, la riqueza de sus memorias, la sensibilidad que en ella despiertan los nuevos destinos por descubrir y los nuevos retos por emprender.

Esta colección está inspirada en una mujer que va de camino, que no está detenida sino que avanza con curiosidad, alegría y empoderamiento. Sobre sus prendas queda el testimonio de las hojas del cambio de estación y la frondosidad de las flores eurasiáticas que culminan con la perfección y el colorido de las flores de Normandía.

Esta es una mujer que ha transitado por desiertos y se ha impregnado de la vitalidad de las florestas soleadas; una expedicionaria que sortea con gracia los retos del camino y al final de la tarde se despoja de su chaleco y está lista para el amor, la celebración y la vibrante experiencia de su vida social.

 

Para ella, cada día es una vida distinta, la oportunidad de ser muchas mujeres en una sola, la aventura de disfrutar su tiempo y sus conquistas sin perder en ningún momento el goce de su femineidad, de su sensibilidad artística y su experiencia estética.

Desde el punto de vista conceptual, esta colección original, inesperada y de vanguardia tiene una paleta de colores que transita por el off White, el taupe caqui, el ladrillo y el verde militar, con importante presencia del azul glaciar y el negro, en materiales suntuosos como organza, gazar, georgette, ciberlinas, algodones, neopreno y tul.

A través de la técnica de la sublimación y con estampación exclusiva del atelier Otálora, prendas como crop tops, pantalones pitillos y culottes, pantalones de bota ancha, faldas midi y largas, tops, blusas, le regalan a la mujer un guardarropa con el cuál salir a gobernar el mundo con justicia, verdad y belleza, con sobres y carteras de neopreno y el toque guerrero de cinturones que se llevan sobre vestidos semilargos y largos, chalecos y sobretodos. Atrás se dejan los altísimos tacones y esta viajera llena su maleta de plataformas continuas que le brinden soporte y comodidad, así como sandalias y suecos de tacón medio y delgado.

Técnicas como plisados, bordados a mano, mallas bordadas, 3D florales, surcidos, prenses y drapeados ofrecen una experiencia intensa y libertaria que nos hace presente la aventura del viaje, desde las doradas dunas del desierto hasta el placentero descanso en las campiñas francesas.

 

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Fotografías: Edward Córdoba – Andreas Sichel

Texto: Paola Guevara